
Dos países, una aventura. Templos milenarios en Kioto, neones de Tokio, palacios de Seúl, historia UNESCO en Gyeongju y playas de Busan en un viaje inolvidable.
Desde 2.890€ /persona
Este es el viaje para quienes no quieren elegir entre Japón y Corea. Dos culturas fascinantes, dos gastronomías adictivas, dos formas de entender la modernidad sin olvidar la tradición.
De los templos dorados de Kioto a los palacios de Seúl. De los neones de Tokio a los pueblos de colores de Busan. De Nara con sus ciervos a Gyeongju con sus tumbas reales. 16 días para vivirlo todo sin prisas, a tu ritmo, con total libertad.
Dos países, seis ciudades icónicas
3 noches · Metrópolis infinita
2 noches · Japón eterno
2 noches · Capital gastronómica
2 noches · Costa y templos
1 noche · Historia UNESCO
4 noches · Capital vibrante
Una propuesta que puedes personalizar
Empieza la aventura. Unas horas de vuelo y aterrizas en el país del sol naciente, donde la tradición y el futuro conviven en cada esquina.
Aterrizas en Narita o Haneda y la ciudad te recibe. Primer paseo por Shibuya viendo el cruce más famoso del mundo, y ramen caliente para cenar. Bienvenido a Japón.
El templo Senso-ji al amanecer, cuando aún no hay nadie. Paseo por Asakusa entre tiendas centenarias. Por la tarde, el barrio electrónico de Akihabara y los jardines del Palacio Imperial.
Harajuku y sus tribus urbanas, Meiji Jingu escondido entre el bosque, Shinjuku con sus rascacielos y Golden Gai con sus bares diminutos. Tokio tiene capas infinitas.
El tren bala atraviesa Japón a 300 km/h. En 2 horas llegas a la antigua capital imperial. Por la tarde, el Pabellón Dorado reflejándose en el agua y paseo por Gion buscando geishas.
Miles de torii rojos en Fushimi Inari, el bosque de bambú de Arashiyama meciéndose con el viento, templos zen donde el tiempo se detiene. Kioto es Japón en estado puro.
Excursión a la antigua capital: ciervos sagrados que se inclinan pidiendo galletas, el Gran Buda de Todaiji en su templo de madera gigante. Por la tarde, tren a Osaka y primera noche en la ciudad.
El castillo de Osaka rodeado de jardines, el barrio retro de Shinsekai con su torre y sus kushikatsu, Kuromon Market para probar marisco fresco. Por la noche, los neones de Dotonbori y el mejor street food de Japón.
Una hora de vuelo y cambias de país. Busan te recibe con olor a mar. Jagalchi, el mercado de pescado más grande de Corea, y tu primer sashimi con vistas al puerto.
El pueblo de colores que parece un cuadro de Santorini asiático. Cada esquina es una foto. Por la tarde, Haedong Yonggungsa, el templo sobre las rocas del mar, y atardecer en la playa de Haeundae.
40 minutos de tren y cambias de siglo. Gyeongju fue capital durante mil años. Por la noche, el estanque Wolji iluminado parece un sueño. El puente Woljeonggyo cruza hacia otra época.
Madruga para Bulguksa, el templo más importante de Corea: escaleras de nubes y pagodas perfectas. Después sube a la gruta Seokguram con su Buda milenario. Almuerzo en Gyeongju y KTX a Seúl por la tarde. Llegas de noche.
Cambio de guardia en Gyeongbokgung con trajes de colores imposibles. Bukchon y sus callejuelas de hanoks. Changdeokgung con el Jardín Secreto, el rincón más bonito de Seúl. Cena en Gwangjang Market.
Insadong para arte tradicional y teterías, Myeongdong para skincare y compras. Al atardecer subes a Namsan Tower y Seúl se enciende bajo tus pies como un millón de luciérnagas.
COEX Mall con su biblioteca infinita, K-Star Road para fans del K-pop, las calles de moda de Garosu-gil. Última noche en Hongdae: arte callejero, música en directo y el ambiente universitario que mejor representa el Seúl joven.
Últimas compras, último café, última foto. El aeropuerto de Incheon es tan bonito que casi no duele marcharse. Vuelves diferente. Japón y Corea hacen eso.
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